Artículos de prensa

Sección doctrinal. Los proyectos de Alba. El Banco Nacional Agrario y las Cajas Rurales
En: El Sembrador, nº12, 1916; 15/11/1916

EL SEMBRADOR, AÑO I, CIUDAD REAL, 15 DE NOVIEMBRE DE 1916, NÚM. 12

SECCIÓN DOCTRINAL
“Los proyectos de Alba. El Banco Nacional Agrario y las Cajas Rurales”.

El Sr. Alba es un estadista de espíritu abierto a todas las grandes ideas y por esto los que le hagan la ofrenda de su saber para el mayor acierto de la obra económica y financiera que ha presentado al Parlamento, pueden estar ciertos de que, si en ella encuentra el Ministro algo de positivo valor, no lo desdeñará.
Hay quien ve en el proyecto de Banco Agrícola novedades peligrosas, y yo voy a demostrar con textos irrecusables que esas iniciativas tienen ya realidad muy venturosa en otros países.
El abolengo del crédito agrícola en Alemania, Italia y Francia ofrece páginas muy interesantes para el estudio de estas instituciones, pero en los países balkánicos las enseñanzas que a este respecto se nos ofrecen son de mayor actualidad, y pueden considerarse como la última palabra en lo hecho hasta ahora por las naciones cultas, en orden a la Cooperación Agrícola.
Bulgaria y Rumania han podido hacer frente a dos guerras en que el dinero se prodigó sin tas, porque los últimos lustros realizaron la regeneración de su agricultura, aplicando la Cooperación en todas sus formas.
Iré indicando, a la vez que examino lo hecho en Bulgaria y Rumania en orden a la Cooperación agrícola, cómo aquellas experiencias pueden adaptase sin dificultad al proyecto del Sr. Alba.
La escasez del dinero dio motivo en Bulgaria para que la usura ensanchara sus fronteras. Para combatir los créditos usuarios se promulgaron las leyes de 1880 y 1883 que no tuvieron la eficacia que se deseaba.
Las primeras cajas urbanas fundaron la dominación turca. Midhata Pachá desde 1864 había emprendido a favor de la Cooperación agrícola una labor inteligente y activa. La Hacienda del Estado turco no estaba entonces en condiciones de reunir los fondos necesarios para esta empresa, y se decidió a adquirirlos de los campesinos.
A fuerza de perseverancia y decisión, Midhat Pachá consiguió orillar los grandes obstáculos que dificultaban su meritoria empresa, en 1863 ya se encontraban en condiciones de prestar servicio algunas “Cajas Urbanas”.
El Gobierno turco, reconociendo la utilidad de estas instituciones, dos años después declara obligatoria la fundación de “Cajas Urbanas” en las cabezas de partida.
Los agricultores podían recibir préstamos con garantía personal e hipotecaria. El interés del dinero fue en 1864 del 12 por 100; y en 1873, el 10 por 100. Esto da idea de los extremos a que había llegado la codicia de los usureros.
Los beneficios de las Cajas se destinaban una tercera parte, a trabajos de utilidad pública, y las dos restantes partes al fundo social de las instituciones.
En 1903 se organizó el Banco Agrícola de Bulgaria promulgándose a este efecto nuevas disposiciones que centralizaron la acción de las Cajas Rurales.
Dicho organismo fue de resultados provechosos, pues sirvió para facilitar mayores recursos a las Cajas y la propaganda activa que se hizo dio motivo para que el número de éstas aumentase considerablemente.
Desde 1910 el Bando Agrícola de Bulgaria cesó en sus gestiones, siendo sustituido por el Banco Central de Bulgaria.
El Banco Agrícola Búlgaro, comprendiendo la gran utilidad que estas Cajas podían prestar a todo el país decidió tomar parte activa en su desenvolvimiento. Con este fin, la administración central del Banco envió instrucciones especiales a las Sucursales y a los agentes, ordenándoles que favoreciesen la creación de nuestras Cajas rurales, y que en caso preciso intervinieran en su dirección. Estos generosos estímulos dieron ocasión a que se establecieran en gran número las Cajas de préstamos, existiendo 775 en 1910.
Queda bosquejado el plan que yo patrocino para el desenvolvimiento y buen acuerdo del Proyectado Banco Nacional Agrario y las Cajas rurales en nuestro país.
Cuando las Cajas rurales precisen recursos, podrán recibirlos del Banco y, cuando tengan dinero sobrante, el Banco lo recibirá en depósito devengando un modesto interés. El concurso del Banco Nacional Agrario llega con tanta más oportunidad cuanto que el ahorro postal ha restado ingresos de importancia a las instituciones locales de crédito agrícola.
Las Cajas rurales excusarán el establecimiento de algunas Sucursales del Banco, sirviendo de intermediarias entre éste y los agricultores, tanto en las operaciones de préstamos hipotecarios, como en las de crédito personal.
Estas últimas requieren conocimiento exacto de las condiciones personales de los deudores, y de su solvencia y para esto las Cajas rurales se encuentran en situación inmejorable.
Poco habrán luchado con la realidad los que crean que es empresa liviana la de restar clientela en los campos de la usura. Los campesinos tienen un espíritu de vanidad que les hace vivir obsesionados por la idea de que sus convecinos no lleguen a informarse de que precisan acudir al préstamo.
Adquirir créditos para mejorar los cultivos, pagar los impuestos y hacer compras de tierras o ganados, es un acto lícito que, lejos de sonrojar, puede dar motivo a quien lo realiza para que se le otorgue la patente de hombre previsor y práctico.
Fundé en Murcia una Caja rural con recursos más que suficientes para las primeras necesidades; el ahorro acudió proporciones que no podía sospecharse, y en cambio nadie solicitaba un préstamo de la Caja.
Cómo se explica que los colonos fueran tan diligente para llevar los ahorros a la Caja rural, y que en cambio prefirieran los préstamos usurarios a los que nosotros ofrecíamos con un 5 por 100 de interés anual?
Los campesinos, antes que informar a los propietarios, que constituían la mayoría del Consejo, de sus apremios económicos, pasaban por las más extremadas exigencias de la usura.
Espero que estas enseñanzas no sean baldías para el porvenir.

RIVAS MORENO.